Conoces a alguien, todo fluye con naturalidad, surgen conversaciones fluidas, parece todo recíproco…quedáis, todo va de maravilla, seguís hablando unos días y ¡pum! ¡Ghosting! de repente desaparece sin explicación, sin despedida y sin ofrecer un cierre emocional. Quizás tu primer pensamiento es que está ocupado u ocupada o un acto de simple evasión, pero te impacta psicológicamente.
Ahí pueden surgir preguntas de: ¿y por qué me duele tanto que haya desaparecido si apenas nos conocíamos? Y una de las claves que podría ayudarte a entender por qué te duele tanto, está en un fenómeno estudiado desde hace casi un siglo: el efecto Zeigarnik.
¿Qué es el ghosting y por qué se siente de forma tan intensa?
Entenderíamos el ghosting como una desaparición repentina de una persona con quien tenías un vínculo (no tiene porqué ser sólo romántico, también de amistad) sin explicación ni despedida. De un día para otro cuando todo iba bien: Silencio, ausencia, vacío, dudas.
Esta falta de cierre genera:
- Confusión: no sabes qué ocurrió. “Pero si había super buen rollo, es que me confunde, todo iba bien«
- Atribución de culpa: “A ver si habré dicho algo raro o habré hecho algo malo”.
- Rumiación constante: Vuelves una y otra vez a la última conversación, a revisar quizás sus redes buscando una razón que te lo explique. “¿Habrá conocido a otra persona?”
- Sensación de invisibilidad: como si tu vínculo no hubiera importado. “¿Qué pasa, le doy igual?”
Cuando algo queda incompleto, como en este caso es este vínculo, el cerebro puede llegar generar un bucle de pensamiento que aumenta la tensión y la ansiedad; y el ghosting, es una interrupción abrupta que puede llegar a generar este bucle de pensamientos.
El efecto Zeigarnik
El efecto Zeigarnik fue descrito por la psicóloga Bluma Zeigarnik en 1927. Ahí observó que los camareros recordaban mejor los pedidos que no estaban pagados que no los que sí lo estaban: de algún modo, lo que se quedaba incompleto, permanecía activo en su memoria. En sus experimentos se dio cuenta de que las tareas interrumpidas se recordaban mejor que las completadas. A raíz de esta investigación se llegó a la conclusión de que existe la posibilidad de que las tareas no terminadas, generan tensión psicológica y pensamientos intrusivos. En la vida cotidiana esto se podría llegar a observar en que el ghosting que es nada más que una relación interrumpida sin cierre y por eso se podría llegar a activar este mecanismo en determinados contextos.
Ghosting y efecto Zeigarnik: Un cóctel molotov para el cerebro
Cuando alguien desaparece sin explicación, tu cerebro puede interpretar la relación como una tarea sin finalizar, ya que no hubo ningún tipo de cierre. Esto puede explicar el malestar que produce la posobilidad de que se active este efecto. Pero mejor lo vemos con ejemplos.
1- La mente busca completar la historia
El cerebro intentaría cerrar este bucle: “¿Qué pasó, qué hice mal, por qué me ha dejado de responder si todo iba bien? “
2-Cuanta más ausencia, se vuelve más presente
Es curioso, porque cuanto más desaparece la otra persona, puede llegar a aparecer en tu mente. No porque la relación fuera más importante, sino porque quedó incompleta.
3-Aparece la rumiación
El ghosting deja un hueco que tu cerebro intenta llenar con hipótesis. “¿Será que conoció a otra persona? ¿Y si le reviso los seguidores de instagram a ver si hay alguien sospechoso?” Esto puede derivar en ansiedad, insomnio y pensamientos repetitivos.
4-Limbo emocional
No puedes avanzar porque no hubo cierre emocional, tu cerebro no entiende qué ha ocurrido. No puedes retroceder porque hubo conexión. Puedes tener la sensación de que te quedas como en un limbo emocional.
¿Por qué me ha dolido más que una ruptura?
Las rupturas con conversación, aunque dolorosas, permiten entender el motivo, procesar la pérdida y cerrar el capítulo. En cambio, el ghosting puede dejar un vacío en tu mente.
Según Psychology Today, las tareas terminadas siguen “ejecutándose en segundo plano”, consumiendo recursos mentales y generando sensación de agobio, como si fuese una aplicación de móvil que te va gastando la batería, no sabes cual es del todo aunque lo buscas y el ghosting es exactamente eso: una app en segundo plano que te va consumiendo; no es que tengas una obsesión
Conclusión: el ghosting es doloroso porque es una historia sin final
El efecto Zeigarnik nos ayuda a entender que el ghosting no es solo una falta de respeto hacia la otra persona: es una interrupción cognitiva que deja la mente atrapada en un bucle.
Las historias sin cierre duelen más, se recuerdan más y se procesan peor.
Ivette Criballes Alba
Psicóloga, Sexóloga y Colaboradora de PsicoaSexoria
Arana, J. M. (1996). El efecto Zeigarnik. Manual de Prácticas de Psicología Básica : Motivación y Emoción /, 29–39.
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