Con el tiempo las personas con diversidad funcional han sufrido de una infantilización y negación lo cual ha llevado a no explorar ni cuestionar su diversidad sexual LGBTIAQ+.
Su desarrollo sexual se ve afectado por diferentes variables como la sociedad que tiene una percepción negativa, las creencias erróneas y mitos, mínimo acceso a los servicios de información y su contexto relacional esta limitado por la falta de oportunidades al conectar o contactar con otros entornos.
Construcción de la identidad LGBTIAQ+
El cuerpo es un campo de disputa para las personas con diversidad funcional. Tienen que construir su identidad a partir de una corporalidad estigmatizada y estigmatizadora. El género configura los márgenes de esta disputa ya que la masculinidad y la feminidad imponen expectativas, roles y estatus distintos a los sujetos designados como hombres o mujeres.
Además, que al ser esto una mirada cis-heteronormativa no visibiliza a las otras identidades ni orientaciones. Deja fuera todas aquellas construcciones que no se rigen a la norma, no contribuyendo a la visibilidad de la diversidad sexual.
Por eso nos encontramos con que la sociedad pone una mirada positiva a la sexualidad de los hombres ya que conservan su posición de privilegio patriarcal como sujetos deseantes. En las mujeres no es una prioridad es invisibilizado, considerado algo secundario y prescindible en su desarrollo vital y expectativas personales. No se suele contemplar el no binarismo en las personas con diversidad funcional.
Derecho a la salud sexual en la diversidad funcional LGBTIAQ+
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud sexual como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia.
Pero las personas con diversidad funcional que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales, transgénero o queer, suelen enfrentar una doble estigmatización. Por un lado, debido a su discapacidad, y por otro, por su orientación sexual o identidad de género.
Esto dificulta que puedan vivir una sexualidad plena, segura y satisfactoria. Se impone el modelo de la cis-heterosexualidad porque no se concibe mas que eso. No se cree la posibilidad de que su identidad o su orientación sean diferentes. Además, los lugares donde viven no hay interacción ni conocimiento sobre diversidad sexual. Se reduce su identidad a la diversidad funcional.
También podemos ver que las personas con diversidad funcional tienen miedo de salir de este entorno. Porque se huye de lo que les aterra poder llegar a ser, sumado a la sobreprotección que genera la sensación de indefensión y dependencia.
Preguntemos porque la diferencia nos aterra porque lo que llamamos normal es lo que se supone esta bien. Cuestionarnos es el primer paso para ayudar a visibilizar y enfrentar estas barreras que hacen que no se pueda vivir con libertad.
Toda esta combinación de factores que siguen estando hasta el día de hoy refuerzan los obstáculos que tienen que seguir pasando. Es importante enfrentar la ignorancia que rodean sus derechos sexuales.
La normalidad interrumpe su voz porque ellos atacan directamente a esta construcción y es ahí donde la infantilización es un arma para no dar voz a aquellos que lo necesitan.
Bibliografía sobre diversidad Funcional LGBTIAQ+:
https://intersticios.es/article/view/14343/9472
https://scispace.com/pdf/increasing-opportunities-for-healthy-sexual-socialization-in-2obv0948.pdf
Alessandra Campana Messa
Psicóloga, Sexóloga y Colaboradora de PsicoaSexoría