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El orgasmo femenino y el punto G

Te ponemos al día sobre los estudios sobre orgasmo femenino y punto G. ¿Qué dicen las investigaciones sobre el orgasmo? ¿Qué estimula exactamente el punto G? ¿Hay diferentes tipos de orgasmos?

El orgasmo.

Dentro de las fases de la respuesta sexual, el orgasmo es quizás la más corta. También es la más intensa ya que es la liberación de toda la tensión sexual acumulada durante la relación sexual añadida a la tensión acumulada en forma de deseo antes de iniciarla. Su liberación provoca contracciones rítmicas en los músculos del suelo pélvico y provocando un gran placer.

Los orgasmos varían en intensidad, sensación de placer, etc. Son diferentes tanto entre individuos como en un mismo individuo, es decir, pueden percibirse como diferentes en distintos momentos. A veces, pueden notarse como una avalancha de sensaciones o como algo más sosegado y aparatoso. Estas diferencias se pueden deber a aspectos físicos o emocionales: si estamos fatigados o ha pasado poco tiempo desde el último orgasmo puede influir en la disminución de la intensidad, o si sentimos afinidad con nuestra pareja o hay una fuerte intensidad de sentimientos en torno a lo sexual puede aumentar la sensación de éste. Además la percepción del placer experimentado no depende de la intensidad ni número de contracciones necesariamente; ya que un orgasmo físicamente menos fuerte puede ser vivido de forma más intensa y viceversa.

El orgasmo femenino: breve historia.

Históricamente, según la medicina, la mujer carecía de orgasmos; el sexo era únicamente para dar placer al varón y la mujer debía cumplir con sus deberes conyugales. Además, las mujeres no debían mostrar placer sexual ya que esto era visto como algo impropio de una dama.

Está visión perduró hasta la segunda mitad del siglo XX.

Sigmund Freud (1856-1939) en su ensayo “Algunas consecuencias psicológicas de la distinción anatómica entre los sexos”, escribió que “la supresión de la sexualidad clitorídea es un prerrequisito necesario para el desarrollo de la feminidad”. Siendo el orgasmo por estimulación directa del clítoris un signo de inmadurez psicológica y el producido por el coito un signo de desarrollo piscosexual maduro y normal.

Esta teoría fue desmentida, ya que las paredes de la vagina no tiene muchas terminaciones nerviosas. Sin embargo, aunque tiene poca sensibilidad, existe un área cada vez más conocida que tiene muchas más terminaciones nerviosas y que es el famoso Punto-G femenino

 

El punto G

Este término fue popularizado por  A.K. Ladas, B. Whipple y J.D. Perry como una “zona erótica situada en la pared anterior de la vagina”. Se corresponde con la localización de las glándulas uretrales y periuretrales. Estas glándulas serían como una “próstata femenina”. Sin embargo, en un estudio de 96 artículos, Kilchevsky A, Vardi Y, Lowenstein L, Gruenwald I. (2012) concluyen que, aunque las encuestas en mujeres apoyan la existencia del punto G; no se habían encontrado aún ninguna evidencia anatómica concluyente de su existencia, ni si esto respondía a alguna explicación fisiológica. Pero, seguía existiendo un alto porcentaje de mujeres que decían tener una zona en la parte anterior de la pared vaginal a unos 2 o 4 cm de la entrada y que es más sensible que el resto de la vagina.

En contraparte, Foldes P., Buisson O. (2009), desarrollan la hipótesis de que todo orgasmo femenino es producto de la estimulación del clítoris. Así la producida por penetración es debido a una estimulación indirecta del clítoris, el cuál mide unos 10 cm y está compuesto por diferentes partes. 

La parte que se suele identificar con este órgano es el glande del clítoris el cual se llena de sangre con la excitación y es muy sensible a la estimulación; al encontrarse en estado erecto por la acumulación de sangre es más fácil identificarlo por el tacto. Pero hay otras partes que componen el cuerpo del clítoris, las raíces y los bulbos los cuales rodean la vagina y durante la erección quedan muy cerca de las paredes vaginales. Lo cual los hace más susceptibles a ser estimulados por penetración debido al aumento de la sensibilidad, como quedó demostrado mediante la técnica de ecografía en sus estudios. Esta hipótesis se considera la más probable, y tiene sentido ya que la vagina tiene pocas terminaciones nerviosas. 

También apreciaron que en los genitales femeninos hay diferencias en el espacio que hay entre uretra y vagina. Y lo denominaron “Complejo erótico de la pared anterior”. Lo cual provocaría más predisposición a que el contacto estimule la uretra y la fascia de halban, dos zonas con muchas terminaciones nerviosas.

Además, Jannini E., Buisson O., Rubio-Casillas A. (2014). Descubrieron que hay mayor sensibilidad en la pared anterior de la vagina que en la posterior. Sin necesidad de estimulación, hay una zona más gruesa y con más terminaciones nerviosas en la pared vaginal anterior que denominan “Complejo-clito-uretro-vaginal” (CUV).  

En conclusión, aunque la hipótesis más aceptada es que la mayor sensibilidad es por estimulación de la zona interna del clítoris, todas las posibles explicaciones intentan buscar la causa de un hecho. Independientemente de la causa, muchas personas con vagina declaran la existencia de una zona muy sensible y que produce mucha excitación y que es conocida como punto G.

 

¿Existe el orgasmo vaginal?

Pero, no podemos dejar de comentar que Komisaruk, B. R., Wise, N., Frangos, E., Liu, W. C., Allen, K., & Brody, S. (2011) descubren mediante resonancia magnética funcional que se activan dos zonas del cerebro diferentes cuando una mujer estimula el clítoris o el interior de la vagina. En adición a estos resultados, existen informes de mujeres que describen ambos orgasmos como diferentes: el clitoriano más “localizado” (al glande solo llega el nervio pudendo) y el vaginal más “corporal” (al cuerpo llega el pudendo y el nervio pélvico). En esta línea rescatamos el estudio de Whipple, B., & Komisaruk, B. R. (2002), en el que se estudia a mujeres con lesión medular sin sensibilidad en clítoris y la entrada de la vagina, pero con sensibilidad en el fondo de la vagina y útero. Estas mujeres podían alcanzar el orgasmo estimulando zonas profundas del interior de la vagina. 

Nos parece responsable añadir también, que hay algunas mujeres que no pueden alcanzar el orgasmo por penetración. Esto forma parte de la diversidad sexual, es decir, una variante sexual femenina normal.

Por tanto, parece que el estudio del orgasmo femenino es complejo y seguramente no sepamos todo. Lo que sí que es cierto que muchas investigaciones comienzan preguntando a las mujeres por su experiencia. Es por ello que os proponemos a fijaros en vuestra propia vivencia de la sexualidad la cual no tiene porque ser igual que la de otras personas.

Si te interesa este tema y quieres saber más te recomendamos este artículo publicado en El País sobre punto G, orgasmos y eyaculación.

 

Pablo Cuenya Quevedo

Psicólogo, Terapeuta de pareja y colaborador de PsicoaSexoría.